La cara, el espejo del alma 

Tener una piel cuidada e hidratada a cualquier edad es muy importante. Muchas veces por falta de tiempo, o de ganas, descuidamos nuestro rostro. Solo es cuestión de marcarnos una rutina e intentar cumplirla, no por emplear más tiempo en el uso de productos vamos a estar mejor, basta con 3 pasos básicos y, lo más importante, la constancia.

Salud y BELLEZA

20 junio 2017

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Muchas veces adquirimos productos porque nos llaman la atención sin saber muy bien si son apropiados para nuestro tipo de piel y después quedan olvidados en los cajones. Lo más importante es conocer qué productos realmente van a mejorar nuestra piel y usarlos todos los días como una parte más de nuestro aseo diario.


Limpieza

Una de las tareas más importantes para tener la piel bonita es la limpieza, que se realizará en función del tipo de piel que tengamos. Se recomienda limpiarla siempre al levantarse y, sobre todo, al acostarse. Nunca debemos irnos a dormir sin haberla limpiado.

La limpieza nocturna es esencial porque a lo largo de todo el día se acumulan en la piel muchos agentes externos que debemos eliminar: residuos de maquillaje, sudor, polvo y suciedad, bacterias, células muertas, etc.

Lo mejor para eliminar el maquillaje es utilizar agua micelar, aceite o leche limpiadora, aplicándolas con un algodón.

Limpieza en pieles grasas

Se recomienda utilizar productos que se aclaren con agua, como espumas o geles, incidiendo sobre todo en la nariz y la barbilla (donde se acumula más grasa). Para terminar se puede usar un tónico astringente para eliminar el exceso de grasa.

Limpieza en pieles normales con tendencia mixta

Los productos son similares a los de piel grasa, utilizando para la limpieza nocturna los que se aclaran con agua. Para la limpieza matutina basta con aplicar un tónico suave o agua micelar. Esto dependerá mucho de la grasa que segregue la piel en función de la temperatura ambiental.

Limpieza en pieles secas

Se recomienda utilizar productos que no se combinen con agua, como leches limpiadoras, aceites o agua micelar para pieles sensibles. Las pieles secas, al tener el poro más cerrado, no se ensucian tanto, pero deben limpiarse igualmente para eliminar las células muertas.


La limpieza ayuda a activar la circulación. Aplícate el producto y realiza durante unos segundos movimientos circulares usando la punta de los dedos.


Desmaquillante de ojos

Si te maquillas habitualmente, necesitas usar un producto especial para limpiar el área alrededor de los ojos. El desmaquillante de ojos elimina de manera eficaz la sombra y la máscara de pestañas, pero sus componentes son poco agresivos, para cuidar el contorno de ojos.

Hidratación

Después de la limpieza de la piel, se recomienda hidratarla para conservar su humedad natural, al tiempo que la protegemos de agentes externos. Teniendo como referencia que no siempre las cremas más caras son las más eficaces, es importante elegir aquella que se adapte mejor a nuestro tipo de piel.

Además de ello, existen cremas de día y cremas de noche, es importante diferenciarlas porque cada una de ellas cumple una función. Las cremas de día contienen un porcentaje menor de principios activos y muchas de ellas incorporan filtros solares. Por su parte, las cremas de noche, aportan más principios activos: colágeno, coenzima Q10, retinol, ácido hialurónico, vitamina E, entre otros. Además, hay a la venta aceites esenciales, como el aceite de argán, que también son muy beneficiosos para ayudar a la regeneración de la capa protectora natural de la piel.

Otros cuidados

Contorno de ojos

La piel que rodea los ojos es muy delicada y debemos prestarle una atención especial para evitar ojeras, bolsas, patas de gallo, etc. Para ello, podemos encontrar cremas especialmente diseñadas para esta zona, que son más acuosas y menos grasas que las hidratantes faciales. Para extenderla basta con aplicarla realizando pequeños toquecitos con los dedos alrededor del ojo hasta que se absorba.

Cremas exfoliantes

Son las encargadas de eliminar las impurezas. Despejan las células muertas de la piel y, a su vez, activan la circulación, suavizando la piel y promoviendo la regeneración celular. Su uso habitual es hasta 3 veces por semana en pieles grasas, una vez por semana en pieles mixtas y en menor frecuencia para pieles sensibles o secas.

Productos específicos

Al menos una vez por semana, o cada dos semanas en las pieles secas, se recomienda el uso de mascarillas o productos específicos. Este tipo de cremas penetran en la piel donde los productos de uso diario de belleza no lo hacen, proporcionando ayuda, no solo a las capas superficiales, sino también a las capas más profundas de la epidermis.

Son el método más sencillo de ofrecer tratamientos profundos a la piel. Primero se debe limpiar la piel para a continuación extender con movimientos rotativos y en dirección ascendente los productos específicos.

Los más habituales son: regenerante anti-edad, reafirmante con colágeno, renovadora celular, antiarrugas, anti-manchas, etc.


¿Qué tipo de piel tienes?

• Piel seca: tiene los poros cerrados y un aspecto mate.

• Piel sensible: es delicada, ligeramente seca y se irrita fácilmente. Propensa a reacciones alérgicas.

 Piel grasa: presenta un aspecto brillante y tiene los poros abiertos.

• Piel mixta: tiene zonas grasas, como la nariz y el mentón, y zonas más secas.

• Piel normal: tiene una textura suave, sin espinillas ni poros abiertos.