Moda sostenible. Vestirse de forma ética

La industria textil es la segunda más contaminante del planeta debido a los residuos que genera y a su elevado consumo de agua y energía, además de los compuestos químicos que emplea. La conciencia ecológica que ya abarca muchos aspectos de nuestra vida cotidiana está poco a poco introduciéndose también en la moda. Vestirse de una forma ética es cada vez más fácil.

Es Eco, es Lógico

2 agosto 2017

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Las fibras naturales como el algodón, la seda, el lino y la lana con que antes se confeccionaba la ropa han dejado paso a las fibras sintéticas, principalmente derivadas del petróleo, como el poliéster y el nailon. Cada año se venden en el mundo 80.000 millones de prendas. Todo esto se traduce en graves problemas medioambientales a nivel global, por eso, algunas marcas se han puesto manos a la obra, apostando por la moda sostenible.

 Estas prendas ecológicas se basan en la confección de la ropa con tejidos que desde la plantación de sus fibras hasta su elaboración están libres de productos químicos y son respetuosas con el medio ambiente. Esa concepción ética a la hora de vestirse también se ha extendido a los ciudadanos, que cada vez se preocupan más por el origen de los tejidos y por el reciclaje de las prendas.

Algunas empresas están apostando por confeccionar su ropa con algodón orgánico, cultivado en campos libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes 

Para considerar que un material es sostenible hay que evaluar de dónde viene, cómo se convierte en textil, las condiciones de trabajo de las personas que las producen y la huella de carbono de ese material. Las fibras naturales son las que se encuentran en la naturaleza y pueden provenir de plantas o de animales. Al primer grupo pertenece el algodón, uno de los cultivos más extendidos en todo el mundo. Desde hace unos años vemos como algunas empresas están apostando por confeccionar su ropa con algodón orgánico, cultivado en campos libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos sin que intervengan productos químicos. Este tipo de algodón no es solo beneficioso para el planeta, también lo es para la salud, ya que evita las reacciones alérgicas, eczemas y dermatitis atópicas provocadas por la coloración química.



El bambú es otra planta que se utiliza cada vez más más para confeccionar prendas ecológicas. La planta del bambú crece muy rápido y no necesita de pesticidas. Además, es antibacteriano y repele los olores. Este tejido está revolucionando el mercado y promete ser una de las fibras del futuro. El lino, por su parte, es la fibra textil más antigua de la historia y la primera de origen vegetal en ser utilizada por la industria textil. Ya se cultivaba en el antiguo Egipto en el siglo IV a. C. 

La resistencia a la rotura de la fibra de lino es casi el doble que la del algodón, además este tejido anula la proliferación de las bacterias en nuestra piel. Como el algodón, el lino es un buen conductor del calor, lo que lo hace especialmente apto para prendas veraniegas o zonas donde el clima es especialmente cálido. El cáñamo o el eucalipto son también plantas que se pueden convertir en tejidos sostenibles cada vez más utilizadas y que reducen el impacto ambiental de la industria textil.

La planta del bambú crece muy rápido y no necesita de pesticidas.

Como ocurre en otros sectores, hay mucha confusión con las etiquetas bio, eco, natural y orgánico. Para que una prenda sea ecológica, la marca o la colección deben poseer unos certificados que acrediten sus materiales orgánicos. En Europa la más común es la norma GOTS (Norma Textil Orgánica Global). GOTS está reconocida como la norma líder en el procesamiento de textiles hechos con fibra orgánica. Contiene requisitos claros para el cuidado del medio ambiente a la vez que sostiene el cumplimiento de criterios sociales. Sólo aquellos productos textiles que contengan un mínimo de 70% de fibra orgánica pueden certificarse GOTS.