Cómo acertar con el vino

Elegir un buen vino no tiene por qué ser una tarea sólo para expertos. Triunfar en tus reuniones sociales aportando el vino ideal puede ser fácil si sigues estos sencillos consejos que te proponemos.

Saber comprar

7 noviembre 2016

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El vino es una de las bebidas más importantes de nuestro país, no solo por historia y cultura, sino también porque forma parte de la dieta mediterránea. España es el séptimo consumidor mundial de vino tras EEUU, Francia, Italia, Alemania, China y Reino Unido. Consumimos aproximadamente 8,5 litros por persona y año, según datos del Ministerio de Agricultura. Por eso, ya seas anfitrión, ya seas invitado, una botella de vino siempre es una buena idea.

La tendencia del mercado son los vinos varietales que, a pesar de no tener crianza, tienen una cuidada elaboración y ‘mimo’ por parte del enólogo de la bodega. También están de moda los rosados pálidos, que han dejado de estar en un segundo plano, y los vinos blancos. Hoy en día existe una gran oferta, para todos los gustos y todos los bolsillos. De hecho, ‘gurús’ gastronómicos y prestigiosas ‘narices’ enólogas están valorando con excelentes notas algunos vinos muy asequibles.

LOS VINOS SEGÚN SU CRIANZA

• Vinos Jóvenes: conocidos como cosecheros, son vinos del mismo año de cosecha, o, como mucho, del segundo año, según la denominación de origen (D.O.). No pasan por la crianza en barrica, sino que van del depósito a la botella.

• Vinos Roble: pueden pasar entre 3 y 6 meses en barrica y un tiempo de reposo en botella. Reciben distintos nombres: semicrianza, tinto roble, joven con barrica…

• Vinos Crianza: maduran durante dos años, uno en barrica y uno en botella.

• Vinos Reserva: deben madurar durante tres años, de los que, como mínimo, 18 meses son en barrica y el resto de reposo en botella.

 Vinos Gran Reserva: necesitan mayor maduración, -cinco años-, de los cuales dos años son en barrica y tres años en botella, antes de salir al mercado.

TÓPICOS PASADOS DE MODA

1. ‘El tinto es para carnes y el blanco para pescados’ porque el vino debe potenciar el sabor de la comida y viceversa. Depende más de si el plato es ‘contundente’, que maridará mejor con un tinto, o es más ligero, con lo que sería preferible un blanco o rosado o, incluso, un cava.

2. ‘El rosado es un vino suave para la gente que no le gusta el vino’. La tendencia de mercado dice lo contrario y es un vino ideal para acompañar verduras, pastas, arroces o tortillas.

3. ‘El cava, solo para el postre’. Nada más lejos de la realidad, ya que su gama es muy extensa (crianzas y reservas o brut, brut nature, seco, semiseco…), blancos y rosados, que pueden ser igual de complejos que cualquier tinto, por lo que puede acompañar a cualquier tipo la comida.


¿ASOCIACIÓN O CONTRASTE DE SABORES?

El maridaje de los alimentos y los vinos puede hacerse por asociación de sabores o por contraste. En el primer caso hay que buscar que las sensaciones se complementen. En el segundo caso, haremos todo lo contrario, buscando el equilibrio a través de sensaciones opuestas. De esta manera, conseguiremos realzar de forma armónica todos los sabores y, así como el placer de paladearlos.