Tradición, platos de toda la vida

La Navidad es la gastronomía de los olores a canela, clavo, nuez moscada y jengibre, de los sabores únicos, de las costumbres familiares que año tras año nos brindan la oportunidad de construir recuerdos imborrables

Hoy comemos

29 octubre 2018

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Caracoles a la montañesa

No hay nada más entrañable que mantener esas tradiciones familiares que llenan la mesa de alimentos que por muy ‘anticuados’ que parezcan, están hechos con un amor especial.

La gastronomía navideña encierra cultura, tradición, historia y arte. La variedad de productos y la tradición pasada de generación en generación se plasman en la cocina ofreciendo la posibilidad de degustar excelentes platos tradicionales, basados en productos locales y de temporada con una excelente calidad nutricional y un sabor indiscutible. Esto nos ofrece la oportunidad de probar recetas con sabores especiales en cada región.

La tradición manda en el plato y marca la elección de los clásicos mariscos (gambas, langostinos, cigalas, almejas, navajas o centollos) y pescados (besugo, merluza, dorada o rape) sin dejar de lado los asados ya sea de pavo, capón, cabrito, cochinillo o conejo.  Platos que recorren toda la geografía española con sus peculiaridades.

En el caso de la Comunidad Valenciana es en Navidad cuando se hace más evidente e innegable la tradición con el apreciado putxero de Nadal, a base de garbanzos, verduras locales (sin olvidar las pencas), patatas, ternera, cerdo o ave y la histórica ‘pilota’ hecha de magro de cerdo picado y envuelta con hojas de col en algunos pueblos.

En otros lugares del área mediterránea, como Cataluña, se deleitan con un cocido muy completo o la sopa con una pasta llamada galets. Y en Baleares el pavo relleno suele ser la figura de la mesa, si bien en cada isla hay diferencias en los primeros y fundamentalmente en los postres, siendo el cuscussó menorquín un dulce muy tradicional.

Fabada asturiana

En otras zonas como Aragón también las sopas de Navidad se consagran como plato clásico y se le suma el ternasco aragonés cocido al horno. Los murcianos optan por el zarangollo, elaborado con productos de la huerta murciana (calabacín y cebolla) y huevo, o las habas con jamón de primero y varían entre carnes y pescado como segundo. El cochinillo y el cordero son los personajes distinguidos de las navidades castellanas. El cardo un infalible de la mesa de los riojanos y los extremeños.

Y en la zona norte, los cántabros disfrutan de unos caracoles a la montañesa y pescados como la lubina, dorada o el besugo; éste último también actor innegable de las navidades vascas y navarras en donde comparte cartelera con el cordero al chilindrón. En Galicia mariscos y bacalao conviven con los asados de pavo o pollo y en Asturias las fabes, el pollo de corral y el cabrito a la sidra se alternan con la merluza con almejas o las nécoras. Los andaluces disfrutan las navidades empezando con el indiscutible aperitivo de jamón de jabugo con aceitunas aliñadas y como plato estelar la carrillada o el pavo trufado.

Mención aparte merecen los dulces, la multiplicidad de opciones es increíble. Desde los típicos turrones, de pasta dura o blanda, o de melaza y gofio hasta los mantecados de Soria, las yemas de Ávila, las mandarinas gratinadas, los pastissets de boniato, sopas dulces a base de nueces, azúcar y leche o tortas con cítricos y anís entre otras delicias.

Solo queda relajarse, disfrutar y guardar en la retina cada momento de éstas Navidades que seguro serán única e inigualables en algunos aspectos.


- Caracoles a la montañesa

- Puchero valenciano de Navidad

- Cuscussó