Mantén los tejidos de tu hogar a raya

En esta guía hablamos sobre la limpieza de diferentes tipos de tejidos textiles, te damos unos tips muy sencillos que te salvaran esas prendas delicadas.

A examen

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Después de haber pasado 3 meses de confinamiento y ya terminando el verano, seguro que nos estamos planteando como limpiar, desinfectar y mantener los diferentes tipos de textiles que hay en nuestro hogar, desde las tapicerías del salón, hasta las alfombras, cojines de decoración o, incluso, el sofá.

Tipos de tejidos textiles y cómo limpiarlos:

Tapicerías: las tapicerías de sillas, butacas y sofás quizá sean los tejidos más complicados de limpiar. Son muebles que usamos a diario, en los que nos sentamos a comer y son susceptibles de manchas y todo tipo de rozaduras. Además, no siempre son desenfundables, lo que nos complica aún más la tarea. En el caso de que lo fueran, desenfunda el tejido y siguiendo las instrucciones de las etiquetas procede al lavado de la prensa en la lavadora. Conviene usar detergentes para prendas delicadas y utilizar el programa de la lavadora adecuado, sin que centrifugue en exceso. Te recomendamos cerrar las cremalleras para que no se estropeen mientras dura el lavado.

En el caso de que el tejido no sea desenfundable, lo primero que debemos hacer es aspirar la zona con profundidad para eliminar cualquier resto de suciedad. A continuación, procederemos a limpiar la tapicería con una solución amoniacal o, simplemente, con una mezcla de agua y amoniaco a partes iguales. Frotaremos toda la superficie a la vez y dejaremos secar.

En el caso de que necesitemos limpiar una mancha, conviene hacerlo cuanto antes para evitar que se incruste y, del mismo modo que acabamos de explicar, con agua y amoniaco.


Cortinas: si hay un lugar de la casa donde se acumula el polvo y se ve poco es en las cortinas que visten nuestras ventanas. Por eso, debemos lavarlas cada cierto tiempo. Por regla general, las cortinas pueden lavarse en la lavadora, siempre en agua fría y con un detergente para prendas delicadas. Y lo mismo ocurre con los estores. Las podemos poner con un ciclo corto y con un centrifugado suave para que no se arruguen demasiado y, nada más terminar el lavado, las colgaremos y dejaremos que se sequen al aire. Así no tendremos que plancharlas. Si son de algún tejido propenso a arrugarse, una vez secas podemos plancharlas con un poco de vapor poniendo plancha en vertical.


Alfombras: si todavía no has limpiado las alfombras desde que las quitaste en primavera, toma nota. No son un elemento de decoración más, nos aíslan y protegen del frio, pero si no las cuidamos como es debido se pueden convertir en un foco de suciedad, ácaros y alérgenos. Para limpiarlas, lo mejor es aspirarlas frecuentemente pasando el cepillo del aspirador de forma lenta y constante para que pueda atraer la mayor cantidad de polvo y suciedad. Si, de repente, tenemos una mancha en la alfombra, debemos actuar con rapidez, poniendo un papel absorbente, sin frotar para evitar que se extienda. Después usaremos un producto específico para eliminarla, probándolo antes en una zona no visible. Si la alfombra necesita una limpieza a fondo, lo mejor es que la aspiremos por ambos lados y espolvoreemos sobre ella una mezcla de bicarbonato sódico y sal gorda. La dejaremos actuar toda la noche y, al día siguiente la aspiraremos a fondo.


Cojines: la clave es, siempre que podamos, comprar fundas de cojines desenfundables y lavables en lavadora. Para realizar una limpieza perfecta, debemos seguir las instrucciones del fabricante y siempre lavarlos con un programa delicado, agua fría, del revés y sin suavizantes.


Trucos caseros de limpieza

- Vinagre blanco: además de ser un buen suavizante para las toallas y el resto de textiles, neutraliza los malos olores de las tapicerías y quita las manchas en tejidos de polipiel.

- Bicarbonato de sodio: te servirá para eliminar la suciedad de la alfombra y para acabar con los malos olores de cualquier prenda. También acaba con los ácaros del colchón, si lo espolvoreas sobre el mismo y lo dejas actuar.

- Leche: para eliminar las manchas de tinta de los tejidos, sumerge la mancha en leche tibia, o empapa con un trapo, y deja actuar. Repite si es necesario.

- Polvo de talco: espolvorea sobre manchas de grasa, espera al menos 24 horas, y después cepilla.

- Agua oxigenada: acaba con las manchas de sangre en la ropa (siempre en agua fría). Diluida en agua al 50 % sirve para eliminar manchas amarillentas.