Bye bye pañal

La etapa de retirada de los pañales es un momento importante en el desarrollo del niño. La paciencia y el tiempo son las herramientas básicas para lograr superarla con éxito, pero hay otros recursos que resultan muy útiles para que empiece a ir sólo al baño.

Cuidado infantil

23 mayo 2016

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Dejar el pañal forma parte del proceso natural de maduración del niño y, por tanto, es una decisión personal. Si lo ve como una imposición o un chantaje, no funcionará. Para los padres resulta más ‘cómodo’ que el niño vaya al baño sólo porque dejan de estar pendientes de pañales y, por otro lado, puede convertirse en un reto si comparan los avances de su hijo con los de los niños de su entorno. Hay que dejar de lado estos condicionantes y evitar la presión, dando tiempo al tiempo.

¿Cuándo ha llegado el momento?

Habitualmente el control de los esfínteres se da entre los dos y los tres años, pero cada niño tiene su ritmo. Puede haber retrasos, vueltas atrás y ‘accidentes’ hasta que el proceso se estabiliza. Siempre depende de la madurez del niño. No obstante, podemos observar algunos ‘síntomas’ de que está preparado para empezar el proceso:

• Debe tener nociones sobre el tiempo, es decir, distinguir entre ‘ahora’ y ‘después’. Así podrá avisar a tiempo cuando quiera ir al baño.

• Es importante que ya diferencia entre ‘pipi’ y ‘caca’. Generalmente el control de la ‘caca’ se produce antes que el del ‘pipi’.

• Si está incómodo cuando está mojado, dice que le molesta el pañal, quiere quitárselo o es él el que nos avisa para que le cambiemos.

• Imita el momento de ir al baño: el deseo de crecer les anima. No hay que impedir que se suban al inodoro y traten de imitar a los mayores. Les sirve como preparación.

PACIENCIA
Es necesario que nos mantengamos tranquilos y tratemos de llevar la situación con buen humor.

¿Qué necesitamos?

• Grandes dosis de paciencia: habrá retrasos, vueltas atrás y ‘accidentes’. Es necesario que nos mantengamos tranquilos y tratemos de llevar la situación con buen humor.

• Estar en casa: a veces se aprovechan las vacaciones y el buen tiempo para empezar con el proceso. Es un error porque en esta etapa los niños suelen estar fuera de su hogar habitual y pueden sentirse más inseguros.

• Un orinal: ayuda que sea él el que lo elija pero tampoco hay que imponérselo hay muchos niños que prefieren ir al inodoro, como los mayores. En este caso, se pueden colocar adaptadores para facilitar la tarea.

¿Cómo afrontarlo?

• Sin prisa: No hay que perder de vista que el pis nocturno puede seguir escapándose hasta los tres o tres años y medio. Además, se estima que uno de cada cinco niños aún necesita pañales por las noches en el cuarto cumpleaños.

• Sin comparaciones: cada niño tiene una maduración diferente. Los hay que con poco más de año y medio dejan de querer llevarlo y otros, que cerca de los cuatro, se resisten a dejar los pañales. No le compares con otros casos ni dejes que te influyan los comentarios. No te alarmes ni le regañes. Quítale importancia y muéstrale confianza en que lo superará.

• Con confianza: las recaídas no son fracasos. Un cambio puede hacer que vuelva a mojar la cama durante un tiempo. Pueden ser unas vacaciones, la entrada en la guardería, la pérdida de una mascota o el nacimiento de un hermano. Si está pasando por un ‘gran’ cambio en su vida es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil. Lo ideal es posponerlo hasta que la situación se estabilice.