¿En qué consiste una dieta crudívora?

La dieta crudívora consiste en consumir alimentos sin cocinar, no procesados y a menudo orgánicos. Los crudívoros basan su alimentación en frutas y verduras, frutos secos, cereales germinados, legumbres y semillas. Aunque los alimentos no se cocinan, sí que se pueden macerar, deshidratar, triturar, rallar o fermentar.

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8 mayo 2017

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Hace unos años atrás, posiblemente, pocas personas hubiesen imaginado en una de las tendencias alimentarias más atrevidas hoy en día: la dieta crudívora.

Este tipo de alimentación es una filosofía y una forma de vida que se basa, desde el punto de vista alimentario, en un consumo abundante de: verduras, principalmente de hoja verde, frutas, frutos secos, cereales germinados, legumbres y semillas, entre otros.

Aunque estos hábitos podrían asociarse a una dieta vegana, lo que la diferencia es que todos los alimentos se comen crudos. Ésto supone no cocinarlos ni calentarlos por encima de los 47ºC.

La mayoría de los crudívoros no comen ningún producto de origen animal, pero hay quienes realizan una dieta ovolácteovegetariana crudívora, con la correspondiente incorporación de huevos crudos, productos lácteos no pasteurizados y productos apícolas (miel, polen de abeja y propóleos). Al mismo tiempo, existe otro grupo de personas que adaptan ésta última versión incorporando pescado y carne cruda.

Optar por recetas crudívoras implica reorganizar la compra de productos frescos y hacer una buena limpieza en la despensa.
Es importante tomar precauciones respecto a la seguridad alimentaria al incluir carne, pescado, lácteos y huevos crudos en la dieta, eligiendo siempre productos con unas garantías de origen y calidad.



Respecto al tipo de platos, la deshidratación da mucho juego en estos casos, ya que permite desecar alimentos por debajo de los 47ºC, dándoles aspecto de cocidos. De esta forma se pueden elaborar bases de pizza, chips vegetales, etc. Y todo ello sin perder nutrientes ni vitaminas.

Otro tipo de preparación interesante son los germinados, que se obtienen a partir de una semilla en remojo, ofreciendo más vitaminas y mejorando las digestiones. Se calcula que de unos 175 gramos de semillas o legumbres secas, se pueden obtener entre 350 y 525 gramos de germinados.

Por otra parte, los encurtidos también se convierten en otra interesante opción, ofreciendo un toque ácido y algo agrio a los platos, ya que suelen prepararse con vinagre. En el caso de la fermentación interviene el agua, la sal y un fermento o levadura. El plato más conocido es el chucrut, cuyo ingrediente principal es la col.platos que al calentarse no pierdan su esencia, lo que los identifica, su textura. Por eso es mejor evitar los rebozados. Recién hechos están crujientes pero si los recalentamos, pierden consistencia.

EN LA LISTA DE LA COMPRA NO DEBEN FALTAR

• Frutas frescas y congeladas.
• Semillas germinadas.
• Legumbres germinadas o secas para germinar.
• Frutos secos crudos (enteros y molidos).
• Frutos secos activados.
• Algas marinas.
• Alimentos fermentados crudos: chucrut,  yogur de leche de frutos secos, y coco, kéfir (agua, de leche cruda, de coco), encurtidos crudos.
• Grasas: aceites de coco, de semillas de calabaza, de aguacate, de oliva virgen extra, de linaza, de sésamo, mantequilla y cremas para untar de semillas y frutos secos.
• Hierbas aromáticas: perejil, menta, cilantro, hierbabuena o tomillo.
• Cúrcuma en polvo, ginseng, zumo de aloe vera.
 Vinagre de arroz, manzana o balsámico.
• Sal marina, sales de hierbas y ajo, pimienta negra recién molida.
• Azúcar de coco, sirope de arce, estevia, miel cruda y polen de abejas y flores.
• Productos deshidratados.
• Chocolate crudo en polvo, derivados como la mantequilla de cacao.
Carne, lácteos no pasteurizados, huevos y pescados.