Educar la voluntad, ¿es posible? 

La psicología define la voluntad como el sistema de control que guía la conducta, que puede ser activado a partir de un objetivo o meta consciente. Distingue dos aspectos: la intención (decisión) y la determinación de actuar.

Conócete

Comparte


‘Querer es poder’ o ‘hace más el que quiere que el que puede’ son frases que se utilizan con frecuencia, y como toda filosofía popular encierran una gran verdad. La voluntad es el motor que pone en marcha los valores y habilidades de una persona, llevándole más lejos incluso que la inteligencia.


¿Qué es la fuerza de voluntad?

Es la capacidad de orientarse a conseguir un objetivo a largo plazo, resistiendo y venciendo las tentaciones durante el proceso. Se la relaciona con mejores resultados en las principales áreas de la vida: excelentes resultados académicos, menor índice de abuso de sustancias, mejoras en la salud física y mental y una mayor autoestima.

Saber lo que hay que hacer o tener buena intención no basta para actuar con la voluntad y esfuerzo suficiente, es necesario llegar a la acción para alcanzar una meta. La pereza, la comodidad o dejarse llevar por las situaciones que nos rodean son verdaderos enemigos para ese propósito.

¿Cómo educar y fortalecer la voluntad?

Cuando la forma habitual de actuar es retrasar el inicio de una tarea, se suele empezar siempre por lo más fácil en lugar de por lo más importante, se espera a tener el ánimo suficiente o se abandona el esfuerzo utilizando frecuentes justificaciones o atribuyéndolo a los demás, se puede decir que nuestra fuerza de voluntad necesita un ‘empujón’.

La voluntad necesita ser formada y educada. Se va desarrollando y haciendo fuerte a base del entrenamiento y las experiencias concretas que se acumulan a lo largo de la vida. Para educar la voluntad es necesario un proceso de aprendizaje lento y gradual, en el que hacer un ejercicio continuado de superación de obstáculos hasta conseguir las metas propuestas.



Pasos para alcanzar con éxito tus objetivos



1. Establecer prioridades entre los objetivos que se pretende alcanzar.
2. Estar motivado por el logro de estos objetivos, lo que sin duda favorecerá que aumente el esfuerzo y la voluntad para conseguirlos.
3. Enfocarse a una sola meta a la vez, en lugar de abordar simultáneamente muchos objetivos.
4. Practicar el orden y la constancia, ya que son elementos necesarios para cultivar la voluntad.
5. Crear buenos hábitos, lo que ayuda a neutralizar el peligro de caer en vicios y caprichos.
6. Evitar la tentación, no exponerse con frecuencia a todo aquello que aleja del objetivo. Es difícil mantener un nivel de autocontrol constante sin caer en el agotamiento.
7. Planificar y tener previsto qué hacer ante situaciones de debilidad que alejan del objetivo.
8. Mantener y reforzar la ilusión por los objetivos propuestos.