5 beneficios de trabajar por objetivos

Las empresas de hoy en día han tenido que superar sus viejas creencias para adaptarse a los cambios sociales. Para ello, han implementado nuevas formas de organización orientadas a la innovación, la creatividad y al estímulo de la iniciativa.

Conócete

10 agosto 2018

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Se ha pasado así del concepto hombre-máquina, en el que el trabajador tenía que realizar una función definida, sin necesidad de ‘pensar’, al protagonismo de las personas en los actuales modelos de organización que combina a la persona, la tecnología y los procesos.

Así pues, las competencias de los trabajadores entendidas como sus conocimientos, su saber hacer y la actitud proactiva hacia la tarea, se han convertido en un elemento estratégico de las empresas para dar respuesta a las exigencias de los mercados.

La forma de gestionar estas competencias ha sido motivo de interés en los múltiples estudios sobre la organización del trabajo. Una de las metodologías que ha resultado más efectiva para este fin es el trabajo por objetivos. El volumen de empresas que incorporan esta fórmula sigue aumentando día a día.

Los beneficios de esta metodología son muchos, superan de manera significativa a la organización del trabajo por tiempos. Cuando el trabajador tiene que permanecer en su puesto un número determinado de horas y se instala la máxima ‘si cumplo con el horario, cumplo con mi trabajo’, la rutina puede terminar por provocar falta de motivación y una menor productividad.


¿Cómo implantar la metodología?

Las principales dificultades que encontrará la empresa a la hora de incorporarse a trabajar por objetivos, estarán relacionadas con la definición de los propios objetivos, las responsabilidades de cada trabajador en términos de resultados y la coordinación con otros trabajadores u otros departamentos.

El avance de la tecnología está favoreciendo que muchas de las empresas que aparecen hoy en día tengan formato on-line, con trabajadores geográficamente distantes. Este tipo de empresas han desarrollado aplicaciones para monitorizar a los empleados y realizar entregas y pagos.

Aun así, las empresas que siguen trabajando con un formato más tradicional, presencial y con un horario marcado, también han ido incorporando objetivos concretos para tareas y tiempos. Han ido observando cómo esto ha aumentado la satisfacción de sus trabajadores, así como su productividad. Hoy en día este cambio se asocia a avance y modernidad.

  

Veamos a continuación qué beneficios nos aporta el trabajo por objetivos:


1.Aumento de la eficiencia

El trabajador se siente responsable de su trabajo, tiene un mayor impulso a cumplir con sus tareas y cada objetivo alcanzado se convierte en un refuerzo para continuar en su labor.

2.Delimitación clara de roles laborales

La diferenciación de las funciones de cada trabajador y de sus responsabilidades permite observar con transparencia su aportación concreta al éxito de la empresa, así como sus habilidades y posibles talentos.

3.Valoración de los resultados

Permite la evaluación concreta de los logros, así como de las dificultades encontradas para poder subsanarlas. La empresa puede medir los tiempos, los costes y los resultados.

4.Favorece el autocontrol y la autoevaluación de los trabajadores

El trabajador tiene mayor libertad para autogestionarse lo que favorecerá la búsqueda de nuevas soluciones y mejores estrategias para abordar su tarea. Sentirá una sana competitividad para ser cada vez más exitoso.

5.Mejora las oportunidades de promoción profesional

Conseguir resultados y percibir que se valoran ayudará a que el trabajador se sienta más identificado con la empresa, a que se sienta más motivado por seguir su formación y aportar más activos personales a su organización.

También en la vida personal

Aunque la metodología de trabajar por objetivos surgió en el área de la organización del trabajo con objeto de mejorar la productividad laboral, es fácilmente extrapolable al ámbito del desarrollo personal.

Deseamos desarrollarnos plenamente en todas las facetas de nuestra vida, personal, familiar, social y laboral. Sin embargo, el nivel de satisfacción personal no va a depender tanto de las cosas que consigamos como de la percepción de haber alcanzado metas y objetivos concretos.

Programar adecuadamente objetivos personales y conseguirlos puede hacernos muy felices, de la misma forma que se puede estar muy deprimido aunque objetivamente se tengan muchas cosas y buenas condiciones de vida, si no se perciben como un logro.

Proponerse objetivos personales alcanzables aumenta la motivación y hace evolucionar y progresar. Si planificamos objetivos relevantes, nos esforzamos por conseguirlos y sabemos valorarlos, el nivel de satisfacción y bienestar nos acompañará de forma habitual.