Cómo mejorar la autoestima con el paso de los años

La percepción que tiene una persona de sí misma conforma su autoconcepto, en cambio su autoestima será la valoración que haga de su autoconcepto, ya sea positiva o negativa. Es decir, el autoconcepto es el referente y la base sobre la que se construye la autoestima.

Conócete

14 noviembre 2019

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Poseemos la capacidad de interpretar cómo somos y lo que valemos y, en función de cómo lo hagamos, avanzaremos hacia el futuro con mayor o menor bienestar psicológico.

Aprender a aceptarse

Conocerse y aceptarse conlleva la idea de “ser amigo de nosotros mismos”, de tratarnos con respeto, reconociendo nuestra valía a pesar de no ser perfectos. Es decir, aceptar las propias habilidades y capacidades y reconocer los fallos y debilidades sin sentirse devaluado.

Albert Ellis, psicólogo creador de la TRE (Terapia Racional Emotiva), dice que “la autoaceptación hace referencia a que la persona se acepta a sí misma de forma plena y sin condiciones, tanto si se comporta como si no se comporta de forma inteligente, correcta o incorrectamente, y tanto si los demás le conceden o no su aprobación, el respeto y su amor”.

Cuando dejamos nuestra propia valoración en manos de las situaciones, nos convertimos en una barrera entre nosotros y nuestro bienestar emocional. Aceptarse y quererse requiere, en muchas ocasiones, un cambio en la manera de pensar e interpretar las situaciones.

Estos cambios implican ser conscientes de los juicios negativos que hacemos contra nosotros mismos, para “dejarlos pasar”, y ser capaz de perdonarse por lo sucedido desde una actitud de comprensión y cambio.

Para conseguirlo, hay que ser capaz de aceptar las propias imperfecciones, controlando la tendencia al perfeccionismo, así como dejar de compararse con los demás, asumiendo riesgos y manejando adecuadamente la incertidumbre, lo que supone validar y aceptar las propias emociones en cada situación.

Cuidar la autoestima

Una buena autoestima no se consigue a través de logros profesionales, de la admiración de los demás o de un buen estatus social. Estas cosas ayudan a sentirse bien de manera puntual, pero estos estados emocionales transitorios no son la base de la autoestima.

En cambio, vivir conciliando el mundo exterior con nuestro mundo interno, respetando nuestros objetivos y los de los demás, desde un potente enfoque basado en valores éticos y morales, sí que es el camino para alcanzar una autovaloración que proporcione la fortaleza para enfrentar la vida y proporcionar bienestar.

La autodeterminación para asumir las responsabilidades de nuestra vida, respetando los compromisos, siendo coherentes con lo que decimos-hacemos, y llevando a cabo acciones para conseguir objetivos, nos hará respetarnos como autores de nuestra propia vida.




Estas actitudes son más difíciles de mantener ante los errores o los fracasos personales. Ahí es cuando tendemos a la autocrítica excesiva, que suele venir de la mano de la autoexigencia y la hipersensibilidad a las críticas ajenas, reales o imaginarias.

Para hacer frente a la autocrítica es necesario ser capaz de perdonarse y esto, en psicología, se llama autocompasión. Implica ser comprensivo y darse apoyo, dejando de juzgarse y condenarse, tal como se haría con una persona querida que estuviera en esa misma situación.

Tratarnos a nosotros mismos con respeto, estar dispuestos a ser quienes somos y defender nuestros objetivos, valores y sentimientos, nos proporcionará equilibrio personal y con nuestro mundo.


Indicadores de baja autoestima

1. Sentirse angustiado o nervioso con frecuencia.

2. Focalizarse en las debilidades personales y muy poco en las fortalezas.

3. Miedo frecuente al rechazo de los demás.

4. Falta de seguridad general, especialmente, en las situaciones sociales.

5. Ver a los demás “superiores” y aspirar a ser como ellos.

6. Necesitar la aprobación de los demás para sentirse bien.

7. Atribuir los logros a causas externas y los fracasos a causas internas.

8. Mostrar dificultad en tomar la iniciativa.

9. Sentirse evaluado en situaciones sociales.

10. Dificultad en la toma de decisiones, delegando en otros asuntos de la propia vida.


Cómo Perdonarnos

 La Autocompasión está relacionada con la responsabilidad, sin el sufrimiento innecesario y alejada del victimismo. Los componentes básicos son:

1. Autoamabilidad en vez de autocrítica. Mostrarse comprensivo con uno mismo ante las dificultades, aceptando los hechos.


2. Humanidad compartida en vez de aislamiento. Reconocer y asumir que la imperfección es algo típico de la experiencia humana.


3. Atención Plena en vez de sobreidentificación. Observar los propios pensamientos y emociones sin dejar que nos arrastren, adoptando una actitud objetiva.