Cómo cuidar un conejo

Adoptar o comprar un conejo como animal doméstico es algo muy común. A continuación, te damos los consejos necesarios para saber cómo cuidar un conejo.

Mascotas

Comparte


Los conejos domésticos suelen despertar una gran simpatía en los amantes de los animales que, cada vez más, los eligen como mascotas. Hay muchas razas de conejos que se adaptan perfectamente a la vida con las personas. Los Belier, con sus grandes orejotas, son unos de los preferidos para tener en casa, pero el conejo enano, el rex, el hotot, el cabeza de león, el de angora o el común europeo son algunas de las razas más comunes.

Pero, si todavía no lo tenemos, una buena opción es la adopción. Antes de nada, debemos saber si vamos a poder hacernos cargo del animal durante toda su vida, además de consultar con veterinario o etólogo para conocer bien las características de los conejos.  La esperanza de vida de un conejo depende de la raza y del tamaño, pero lo habitual es que vivan entre ocho y diez años.


Qué cuidados debe tener un conejo doméstico

Es importante saber que son animales sociables y siempre que sea posible, debemos tener dos ejemplares para que se hagan compañía. También deben tener espacio y no mantenerlos siempre en una jaula, para que puedan correr y tener una vida lo más perecida posible a su vida en la naturaleza. El recinto ideal para uno o dos conejos es de cuatro metros cuadrados y se deben añadir dos metros cuadrados por cada conejo extra.

La jaula debe ser cómoda y contener un comedero y bebedero, una cama cómoda para dormir, una bandeja con virutas para hacer sus necesidades y una zona de aseo.  
Es muy importante llevarle a una revisión anual al veterinario y estar muy pendientes de su comportamiento porque son propensos a coger enfermedades. Por ello, hemos de vigilar síntomas como no querer comer, estar apático, no moverse o tener mucosidad, entre otros. Las enfermedades más comunes de un conejo suelen ser el resfriado, los hongos, un golpe de calor o la sarna.

También es importante la castración, que puede llevarse a cabo a partir de los 6 meses de edad del animal, para evitar su reproducción y posibles enfermedades.

Los conejos son animales muy limpios y no es necesario bañarlos, pero sí es muy importante cepillarlos diariamente para eliminar el pelo muerto y que no se les formen bolas de pelo en el estómago. A la hora de cortarles las uñas, debemos consultar con el veterinario, utilizar un cortaúñas específico y tener mucho cuidado a la hora de cortar, puesto que podemos causarle una hemorragia.

Alimentación de un conejo doméstico

La buena salud de un conejo tiene como pilares fundamentales una alimentación de calidad y los cuidados veterinarios. La alimentación ideal para un conejo se compone de un 80% de heno o hierba fresca, un 20% de alimento fresco (verdura de hoja o hierbas silvestres) y complementos, que pueden ser pienso de gama alta y chuches sanas, que daremos como premios. Se les puede dar también fruta como premio o complemento a la alimentación.


Frutas permitidas

Verduras permitidas


Verduras con moderación

Alimentos tóxicos

Albaricoque 
Arándano 
Cereza 
Ciruela 
Frambuesa
Fresa
Kiwi 
Manzana 
Melocotón
Melón 
Papaya 
Pera
Piña
Sandía
Acelga
Alcachofa
Berros
Canónigos
 Diente de león
Judía verde
Pimiento rojo
Rúcula
Trébol
Zanahoria
Alfalfa
Brócoli
Calabaza Calabacín
Apio
Col
Pepino
 Tomate
Perejil
Patata
Cebolla
Puerro
 Ajo
Almendra amarga
Chocolate


Enfermedades más comunes

La vacunación es fundamental en los conejos, puesto que hay dos enfermedades que debemos evitar a toda costa: la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica. La mixomatosis se transmite por contacto directo a través de mosquitos o pulgas. Es una enfermedad que causa una muerte lenta y dolorosa. Los conejos domésticos no tienen apenas posibilidades de sobrevivir. Hay que poner la vacuna en primavera y otoño. Para conejos que están en zonas de campo o que salen al exterior en zonas donde relativamente cerca haya conejos silvestres, se recomienda ponerla cada 3 meses.

La hemorragia vírica (RHDV) se transmite por contacto directo o indirecto a través de objetos u otros animales contaminados. Es una enfermedad que puede matar al conejo sin dar síntomas previos. Se vacuna una vez al año, preferiblemente en primavera.