Cómo lavar ropa blanca

La ropa blanca combina con todo, con todo menos con las manchas. Analizamos paso a paso cómo lavar ropa blanca para que mantenga su color y no tenga manchas.

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Las prendas blancas son una de las asignaturas con mayor dificultad en esto de hacer la colada. Con el paso del tiempo la ropa blanca se amarillea, su color inicial se apaga o bien, las prendas absorben los colores de la ropa oscura con la que está en contacto durante el tiempo de lavado en la lavadora. Para evitar estos problemas -además de para eliminar manchas puntuales- es necesario seguir unos pasos sencillos pero efectivos que nos ayudarán a devolver el color blanco a nuestra ropa.

Cómo lavar ropa blanca paso a paso

  • Lava la ropa blanca sin mezclarla con prendas de otro color. Las prendas blancas siempre deben ser lavadas por separado, ya que de lo contrario pueden mancharse si la ropa de color destiñe.

  • Separa la ropa blanca según lo sucia que esté. Por ejemplo, si lavamos calcetines de deporte blancos manchados de barro con camisas usadas del mismo color, pero sólo para trabajar, estas podrán mancharse más en lugar de volver a resplandecer.

  • Lee atentamente la etiqueta del fabricante. El etiquetado indica las instrucciones de lavado, la temperatura del agua, el ciclo recomendado, si se puede o no usar lejía, qué potencia de centrifugado se puede emplear y cómo secar la ropa. Seguir las indicaciones es esencial para un resultado óptimo de lavado.

  • Lava la ropa blanca en agua caliente cuando sea posible. El agua caliente acaba con las bacterias y los gérmenes y ayuda a que la ropa mantenga su blancura inicial. Recuerda ajustar la temperatura del agua para evitar que la ropa se encoja o se deforme.

  • Si tienes que eliminar manchas de vino o chocolate emplea mejor agua fría, es más eficaz en este tipo de manchas.

  • Añade la cantidad justa de detergente según las instrucciones del fabricante. Si te pasas quedarán restos de jabón y molestas marcas. La cantidad de detergente a emplear varía según la suciedad de la ropa, la dureza del agua y la cantidad de prendas.

  • Seca la ropa blanca en el exterior, si es posible. Los rayos del sol provocan un efecto natural blanqueante en la ropa que ayuda a conservar la blancura de fábrica. Además, secar la ropa en el exterior tiene menos gasto energético y es mucho más sostenible medioambientalmente que usar la secadora.

Lejía: ¿sí o no?


La lejía tiene un gran poder blanqueante, pero su uso reiterado o una cantidad excesiva puede dañar el tejido de las prendas y amarillearlas, siendo contraproducente. Desde el punto de vista químico, la lejía es gran desinfectante y blanqueador, pero también un agente dañino para la ropa. Su uso sólo está indicado cuando no queda ninguna otra opción para acabar con las manchas. Ten presente que para evitar dañar la ropa hay que mantener una temperatura de lavado por debajo de los 50 grados.


Tres trucos para blanquear la ropa

  • Usa una mezcla de limón y sal para blanquear las prendas de algodón. Introduce la prenda o las prendas en un barreño con agua, jabón para la ropa, el jugo de un par de limones y una pizca de sal. Deja la ropa durante al menos media hora para que actúe y después aclara con agua y lávala de nuevo en la lavadora.

  • Para las prendas de lana, un chorro de agua oxigenada nos ayudará a que la ropa amarillenta deje de estarlo. Introduce las prendas blancas en la lavadora, selecciona un programa para tejidos delicados, agua fría y un jabón suave. El agua oxigenada debe ir en el compartimento de la lejía. Si realizas el lavado a mano, añade el agua oxigenada cuando aclares la ropa.  

  • Sustituye el blanqueador químico por bórax. El bórax es un compuesto químico parecido al bicarbonato de sodio que blanquea y desodoriza la ropa. Debes usarlo junto a un programa normal de la lavadora y usando sólo la dosis exacta que aparecerá en el envase.