Cómo reciclar cosas viejas

Los 3 extras del reciclaje: el decorativo, el saludable y el solidario. Además del compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad, hay otras muchas razones para dedicar tiempo y, sobre todo, empeño en reciclar.

Es Eco, es Lógico

10 mayo 2018

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8 ideas para reciclar cosas viejas
8 ideas para reciclar cosas viejas


La primera razón para reciclar, y posiblemente la de más peso, es el ahorro. El reciclaje sirve para crear otras cosas, despejar la casa de objetos que ya no nos resultan útiles y colaborar con otras personas.

1. Reutilizar objetos de casa

Antes de tirar cualquier objeto es recomendable pensar en las posibilidades de uso que tiene: tarros para guardar otras cosas, objetos de decoración, materiales para proyectos de manualidades del cole… No se trata de acumular objetos en casa ‘por si acaso’ surge la oportunidad de uso, si no de quedárnoslos con una idea en concreto para reutilizarlos.

2. Reciclar ropa

El cambio de armario es un buen momento para reciclar la ropa que no nos ponemos, la que no nos queda bien o la que está muy deteriorada. Estas prendas se pueden utilizar para hacer trapos por ejemplo, la lana o los forros polares para limpieza de zapatos, los calcetines  para fabricar un juguete para nuestra mascota… Además, los botones y los apliques pueden resultarnos útiles para ‘customizar’ otras prendas e incluso, con un poco de ingenio, darles un aire vintage.

3. Ideas de reciclaje para la decoración

La combinación de muebles antiguos y modernos es tendencia. Los muebles heredados, los marcos estilo rococó de los cuadros, las lámparas de los años 60, son una forma perfecta de reciclar y de ahorrarte algo de dinero. Una buena mano de pintura, un decapado o simplemente una buena ubicación ponen en valor estos objetos. Además de para crear un entorno original en nuestro hogar, son una buena opción de regalo que siempre tendrá nuestro sello personal.

8 ideas para reciclar cosas viejas
8 ideas para reciclar cosas viejas

 

4. Minimalismo

Menos es más. Está demostrado que los espacios con menos concentración de cosas favorecen el orden y dan tranquilidad, en definitiva, nos hacen sentir mejor. Acumular cosas sin una función determinada acaba por llenar nuestros hogares, ocupando espacios y dejando menos lugar (físico y también mental) para las actividades que realizamos habitualmente. Enfoca una vida hacia el minimalismo.

5. Reciclar libros

El papel es uno de los materiales que más se tiende a conservar. Facturas, cartas, folletos, periódicos, revistas… se van amontonando porque en principio no ocupan mucho espacio. Pero poco a poco ese montón se convierte en una pila de hojas que nunca consultamos aunque nos resistimos a llevarla al contenedor azul. Sucede lo mismo con los libros, aunque en este caso se añade el componente sentimental. Se recomienda hacer una selección de aquellos títulos que nos gustan especialmente o que realmente revisamos de vez en cuando y regalar o donar a las bibliotecas el resto.

6. Reciclar Tecnología

Móviles, pequeños electrodomésticos, videoconsolas… En este caso el cambio por un modelo más completo suele ser bastante rápido pero a veces nos resistimos a deshacernos de la versión antigua pensando que quizá nos haga falta, cosa que raramente sucede. En estos casos existen lugares específicos como los puntos limpios en los que se separan los componentes para reciclarlos.

7. Despensa optimizada

Con la ropa como con los alimentos es importante mantener un volumen de artículos proporcional al espacio de almacenaje del que disponemos. Aun así, si tenemos menos cosas, estarán más accesibles y ordenadas y, al mismo tiempo, les daremos mejor uso porque estarán a la vista: no se pasarán ni de caducidad ni de moda.

8. Reciclaje solidario

Dar una segunda vida a nuestras ‘cosas’, es dar mucha vida a los demás. Con esta premisa, resulta mucho más fácil desprenderse de ‘nuestros trastos’ cuando hacemos una limpieza a fondo. La forma más conocida de reciclaje solidario es la ropa. Es un clásico cuando pensamos en segundas oportunidades que puedan ser de utilidad a los demás, pero hay otras opciones: gafas graduadas, libros, móviles, juguetes,… Existen un gran número de fundaciones, ONG y asociaciones especializadas en diferentes productos. Sólo es necesario bucear un poco en la red.