Fruta deshidratada: Propiedades y beneficios

Las pasas son las frutas deshidratadas más conocidas en nuestra gastronomía, pero actualmente se ha extendido esta forma de consumo y podemos encontrar casi cualquier variedad de fruta en formato desecado.  

A examen

14 noviembre 2019

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Fruta deshidratada: Propiedades y beneficios


Orejones, dátiles, higos, uvas o ciruelas pasas, tomates secos, mango deshidratado, plátanos, también verduras como la zanahoria, las manzanas o los frutos rojos desecados se han ido incorporando a nuestra dieta habitual de forma progresiva en los últimos años. Su sabor dulce, las posibilidades que ofrecen en distintas elaboraciones y la facilidad para conservarlas y transportarlas las convierte en un alimento muy atractivo.

Propiedades

En el proceso de secado, sea doméstico o industrial, se pierden algunas de las propiedades de la fruta fresca, pero mantienen muchos de sus nutrientes.

 Alto contenido en fibra: favorecen el funcionamiento intestinal.
• Fuente de hierro y potasio: sobre todo en el higo seco y las uvas pasas.
 Vitaminas B y E y otros antioxidantes: ayudan a recuperarse tras un ejercicio físico intenso.
 Concentración de hidratos de carbono (azúcares): se recomienda consumirlas moderadamente.

En la cocina

Por la comodidad para transportarlas se suelen consumir como tentempié o postre, por ejemplo, acompañando un yogur natural, pero aportan mucho sabor a recetas más elaboradas tanto en platos dulces como salados.


Añaden un toque especial a guisos de carne mitigando los sabores más fuertes con su dulzor, se integran muy bien con otras texturas y sabores s en ensaladas o salsas y endulzan de forma natural bizcochos o flanes.  

1. Puré de orejones
2. Pastela de ave con pasas y manzana
3. Champiñones rellenos de dátiles y jamón



Fruta deshidratada: Propiedades y beneficios

Cómo deshidratar frutas o verduras en casa

1. Lavar y secar las piezas.  Pelar y partir en rodajas.

2. Precalentar el horno a 100ºC, calor arriba y abajo y función ventilador. Extender las rodajas y mantener en el horno hasta que queden crujientes. Pueden pasar varias horas, el tiempo varía según el agua que contengan. Por ejemplo, el calabacín estará listo antes que la manzana o la pera.

3. Apagar el horno cuando estén crujientes y esperar a que se enfríen totalmente. Despegar con cuidado de la bandeja y conservar en un envase hermético. Conviene consumirlas pronto, para evitar que se blandeen.