Algunos exdirectivos de las principales redes sociales han alzado la voz porque, según afirman, “están programando el comportamiento de la gente, impulsados por la dopamina”, causante de la sensación de felicidad en nuestro cerebro.

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1 marzo 2019

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¿Cuántas horas pasas al día en Internet? ¿Y en las redes sociales? ¿Cuánto tiempo puedes pasar sin consultar tu móvil? ¿Cuántas llamadas telefónicas realizas a la semana? ¿Y mensajes de WhatsApp? Seguramente, la respuesta sean más horas diarias de las que te imaginas y que no hayas hecho ninguna llamada en la última semana. Pero, este comportamiento puede que no sea del todo voluntario y consciente. Te explicamos por qué.

Según ha denunciado el exdirectivo de Facebook, Chamath Palihapitiya, que trabajó de 2007 a 2011 en la empresa, incluso como vicepresidente de crecimiento de usuarios, “las grandes empresas tecnológicas, como Facebook o Youtube, modifican sus algoritmos para que los usuarios aumenten el tiempo de uso de su producto. Esto puede provocar adicciones y peligros que provienen del uso masivo y excesivo de las plataformas sociales”.

Las críticas de Palihapitiya, realizadas en la escuela de negocios Stanford Graduate School of Business en noviembre de 2018, no apuntan solo a Facebook, sino a todo ‘el ecosistema de Silicon Valley’ que afecta al resto de servicios digitales. Según denuncia, “estos ciclos de retroalimentación a corto plazo, impulsados por la dopamina que hemos creado, están destruyendo el funcionamiento de la sociedad. Sin discursos civiles, con desinformación. Es un problema global. Está erosionando las bases fundamentales de cómo las personas se comportan ante sí y entre ellas”, simplificando su interacción a ‘emojis’ de ‘corazones, me gusta o pulgares arriba’. Palihapitiya recomienda tomarse un "descanso" digital, alertando de que “los comportamientos de las personas están siendo programados sin que se den cuenta”.

Objetores de conciencia de las redes

Las advertencias de Palihapitiya no son las únicas y se suman a las de otros altos ejecutivos de dicha red social, como las de Sean Parker, uno de sus primeros directivos, que reconoce haberse hecho ‘objetor de conciencia’ de las redes sociales. Parker afirma que “Facebook y otras redes sociales, explotan una vulnerabilidad en psicología humana al crear un ciclo de retroalimentación de validación social”.

También, el exgerente de producto de la empresa, Antonio García-Martínez, asegura que “Facebook miente acerca de su capacidad para influir en las personas en función de los datos que recaba sobre ellos”.


Truth About Tech 

Poco a poco van surgiendo iniciativas promovidas por exempleados de empresas de Silicon Valley contra el intrusismo de la tecnología y las redes sociales, en especial, para proteger los derechos de los niños y adolescentes en Estados Unidos. Su objetivo es “informar de las repercusiones sociales que supone la constante conectividad a la que vivimos sujetos”. ‘Truth About Tech’ es una de ellas.

Según denuncia esta iniciativa en Estados Unidos, la tecnología tiene efectos negativos a nivel individual, social y político. El 27% de los adultos se considera adicto; el 48% se ve en la necesidad de contestar inmediatamente a mensajes o alertas de sus redes sociales. Las cifras entre adolescentes son del 50% y el 72%, respectivamente. Además, en torno al 75% de los padres afirman que discuten con sus hijos por el uso de los móviles.

¿Qué es y cómo funciona la dopamina?

La dopamina es uno de los neurotransmisores más conocidos de nuestro sistema nervioso. Activa el placer y los circuitos de recompensa del cerebro, además de la sensación de calma y relajación. Según un estudio de la Universidad de Connecticut, publicado en la revista Neuron, cuando realizamos acciones que nuestro cuerpo valora como beneficiosas, se libera dopamina.

Detox digital: qué podemos hacer

1. Primero, detectar nuestro ‘nivel de enganche’ digital. iOs ya lo hace de serie, y para Android existen Apps que nos realizan un diagnóstico para ponernos límites. Checky, Qualitytime, Forest o Pause son algunas de ellas.
2. Una vez que sepas la cantidad de horas, podemos plantear la ‘terapia détox digital’, empezando por usar el móvil solo para lo que realmente suponga una ventaja (el coste-beneficio), por ejemplo, el navegador.
3. Para que deje de ser un ‘hábito’, debes poner trabas de uso, como alejar el dispositivo de ti para que no te resulte fácil cogerlo o quitar las notificaciones sonoras.
4. Por último, con mucho autocontrol y fuerza de voluntad, determinar un tiempo de uso al día y ser estricto y cumplirlo.

La nomofobia es la ansiedad o miedo incontrolable a estar lejos del teléfono móvil. En España pasamos 5 horas de media al día usando o navegando con el móvil.