Cómo manejar la frustración en niños

La frustración infantil es la forma en la que algunos niños se enfrentan a las situaciones donde sus necesidades o impulsos no son satisfechos. Esta respuesta forma parte del crecimiento normal del niño.  A continuación, te ofrecemos una guía básica para ayudar a los más pequeños a afrontar situaciones no deseadas y para que los padres aprendan a lidiar con la frustración infantil.

Cuidado infantil

16 enero 2018

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cómo manejar la frustración en niños
cómo manejar la frustración en niños


A lo largo de la vida, las personas tienden a enfrentarse a situaciones que no satisfacen sus necesidades y que, por tanto, les generan frustración.

Para aprender a vivir con ello y a intentar que afecte lo menos posible, es necesario que en las edades más tempranas los niños y jóvenes reciban la formación necesaria para llegar a ser adultos independientes. Y, precisamente, una de las cosas que les permitirá alcanzar esa independencia es la capacidad para tolerar dicha frustración.

Hasta hace poco se pensaba que no era conveniente exponer a los niños a situaciones difíciles o no deseadas y se evitaba a toda costa. En la actualidad, se sabe que lo que resulta deseable es que ya desde niños se enfrenten a bajos niveles de frustración. Educarles enseñándoles a sobreponerse de las adversidades, a aceptar los fracasos y a buscar soluciones por sí mismos, les hará más fuertes y autónomos.


¿Qué es la tolerancia a la frustración?

Cuando el niño quiere hacer algo y los adultos se lo impiden, cuando compite con otros niños por el mismo objeto o privilegio, o cuando comprueba que no puede hacer por sí mismo alguna cosa, entonces se enfada, se irrita y se siente frustrado.

La frustración es la reacción emocional que surge ante situaciones en las que no se consigue lo que se busca. Cuando no se alcanza el objetivo que se pretende aparecen emociones negativas como la ira, la angustia o la desilusión.


¿Cómo educar la tolerancia a la frustración?

Aprender a manejar estas emociones permaneciendo positivo y aceptando que no siempre se consiguen las cosas de forma inmediata, es generar la tolerancia a la frustración.

Los niños que crecen en un ambiente permisivo y sobreprotector suelen ser más exigentes, piden que sus necesidades se satisfagan de manera inmediata, son más impacientes y presentan un mayor número de rabietas que otros niños de su misma edad.

Los padres y profesores que rodean al niño deben exponerle a pequeñas dosis de frustración, siempre contando con la comprensión y el cariño de los adultos. Es importante que este entrenamiento sea progresivo. Exponer al niño a un ambiente altamente frustrante provocará que el niño reaccione con hostilidad.


10 pasos para entrenar la tolerancia a la frustración infantil

  • Exponer y explicar al niño los motivos de su frustración.
  • Hacerle consciente de sus emociones.
  • Ayudarle a verbalizar dichas emociones.
  • No culpabilizarle, normalizar el proceso.
  • Modelar situaciones en las que también el adulto se siente frustrado y sus maneras de enfrentarlo.
  • Ayudarle a diferenciar entre deseos y necesidades, haciéndole consciente de que no se puede conseguir todo lo que se desea.
  • Ayudarle a comprender lo que podrá y lo que no podrá conseguir y, también, las formas a través de las cuales lo podrá conseguir.
  • Enseñarle a tener en cuenta y a respetar los deseos y necesidades de los demás

Los ingredientes necesarios, tanto para un niño como para un adulto,cuando se enfrentan a situaciones emocionalmente difíciles son: el apoyo, la comprensión y el afecto.

La crianza de un niño es un proceso complejo en el que hay que favorecer tanto el desarrollo de conductas y habilidades adecuadas que le permitan adaptarse a su vida, como de eliminar aquellas otras que son desadaptativas o disfuncionales.

Los padres y educadores deben tener una formación adecuada en conducta para enfrentar este proceso de crianza. Esta formación les permitirá no exponer a los niños ni a un exceso de situaciones frustrantes, ni a privar al niño de la posibilidad de aprender a enfrentar sus problemas con una actitud positiva y resolutiva.