La berenjena, un buen aliado para la digestión

La berenjena es una de las hortalizas en la que más variedad de color y forma podemos encontrar. Su aspecto puede ser alargado, globoso u ovalado y su color va desde el negro o morado al verde y blanco.

Los frescos

3 abril 2016

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La berenjena morada es la que más se comercializa y se caracteriza por ser alargada o globosa y su piel es de color morado intenso y brillante o casi negro como las variedades Belleza negra, Morada lisa y Larga violeta.

La berenjena es originaria de las zonas tropicales y subtropicales asiáticas, aunque más tarde se extendió a Europa. En la actualidad la berenjena se consume en todo el mundo, de hecho muchos países tienen un plato típico elaborado a partir de este vegetal: la capotana en Italia, la mousaka en Grecia, la ratatouille en Francia, el iman bayildi en Turquía y la escalivada o el tumbet mallorquín en España.

¿Sabías que…? La berenjena se utilizaba antiguamente para calmar quemaduras, bajar inflamaciones y como objeto decorativo

En nuestro país podemos encontrarla durante todo el año en los mercados. A la hora de comprarlas debemos escoger aquellas que están tiernas, firmes y su piel es lisa, brillante y con un color uniforme y sin manchas. Debemos rechazar las que están arrugadas o presentan zonas blandas.



Para saber si una berenjena está en su punto óptimo de madurez, presionar ligeramente con los dedos en su piel, si la huella queda marcada significa que está en su punto.

Desde el punto de vista nutricional, la berenjena tiene un escaso aporte energético (29 calorías/100 gramos) y un elevado contenido en agua. En su composición destaca su contenido en potasio, vitamina C, vitaminas del grupo B y folatos. Sin embargo, su contenido en fibra es bajo en comparación con otras verduras y esta se encuentra principalmente en la piel y las semillas, por lo que es aconsejable consumirlas con piel.  Su consumo estimula la función del hígado y el páncreas debido a sus propiedades diuréticas y laxantes favoreciendo la digestión.

Para evitar el sabor amargo de la berenjena, se puede salar y dejar reposar durante unos 30 minutos o bien añadir unas gotas de limón.

La berenjena se puede consumir cocida, hervida, frita, al horno e incluso envasada, como la berenjena de Almagro, pero hay que evitar consumirla cruda debido a su contenido en solanina, una sustancia tóxica que se elimina con el calor. Su suave sabor permite preparar múltiples platos como la escalibada, el tumbet mallorqui, las berenjenas rellenas, ensaladas y pastas.