Cocina sencilla y sorprendente

Navidad, nochevieja, reuniones familiares varias… la época hibernal es sinónimo de celebraciones en torno a la mesa. Una temporada donde los mejores sabores de la gastronomía se hacen presentes, donde la variedad y riqueza culinaria resultan perfectas para caer en la tentación. Este año, nos hemos propuesto disfrutar cocinando recetas fáciles que sorprendan a los más exquisitos paladares. ¿Te apuntas?

Hoy comemos

13 noviembre 2017

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Muchas veces nos complicamos la vida en la cocina para preparar recetas muy elaboradas, pensando que resultarán más sabrosas. Pero, ¡nada más lejos de la realidad! La buena cocina también es aquella que requiere de sencillos pasos, eso sí, con productos locales de buena calidad. No hace falta buscar el bogavante más caro del super, si sabemos combinar nuestros ingredientes con originalidad, cualquier alimento puede ayudarnos a conseguir un plato de lujo.

Y, como no, una buena presentación es una parte esencial en el proceso. Porque sí, la comida también se come con los ojos. Veamos algunos ejemplos:

• Vasitos: existen varias formas y materiales, lo importante es que resulten cómodos a la hora de servir y comer. Los más anchos resultan apropiados para usar con cuchara y tenedor, los altos y delgados para sopas, cremas y pequeños bocados con salsa para mojar.

• Pinchos o brochetas: se pueden colocar pequeños aperitivos en bandejas o fuentes con palillos para que cada uno se sirva.

• Cucharillas: elegantes y útiles para degustar cualquier tapa de un solo bocado.

• Conos de barquillo: ideales para servir preparaciones cremosas a base de queso o cremas untables.

 ‘La simplicidad es la máxima sofisticación’ (Leonardo Da Vinci)

• Tablas, preferiblemente de madera natural: darán un toque rústico y artesanal al plato. Se recomienda para ibéricos y quesos.

• Latas de conserva: ideales para presentar mejillones, sardinas, boquerones e, incluso, ensaladillas variadas.

Y siguiendo con la idea de buscar la sencillez, se recomienda utilizar vajillas sobrias, evitando estampados o cristalerías muy elaboradas. Podemos acompañar esta decoración con centros de mesa originales como, por ejemplo, cuencos con hielos ‘rellenos’ de frutas y flores. A medida que va pasando el tiempo, los cubitos se derretirán, dando paso a frutas y flores flotando en el agua.