¿Comen nuestros hijos tan bien como querríamos?

Conseguir que nuestros hijos tengan una alimentación sana y variada es vital para su desarrollo. Sin embargo, conseguirlo no es nada fácil. Darse por vencido no es una opción si queremos que crezcan sanos, pero las comidas pueden convertirse en verdaderas luchas si los obligamos a comer, algo que hay que evitar a toda costa.

Cuidado infantil

25 octubre 2016

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La hora de comer no es un momento más del día del pequeño. Es quizás, uno de los más importantes. Al hecho propio de comer, se le añade el encuentro con la familia, por ello conviene dedicarle especial atención para que ese momento del día tenga la importancia que se merece.

La rutina es fundamental en la vida del niño. Si aprenden desde pequeños que siempre (salvo excepciones) se come a la misma hora, en la misma mesa y con las mismas personas, lo verán como algo importante en su familia y que debe respetarse.

 En los primeros años de vida suelen comer antes que los mayores, pero es importante para su educación que, según van creciendo, lo hagan con sus padres, es decir, en familia. Y por ello, hay que crear un clima adecuado durante las principales comidas del día en el que poder hablar con nuestros hijos, comentar cómo va todo y, en definitiva, comunicarnos.

Se recomienda que durante las comidas no haya distracciones tales como los dibujos animados o las tabletas. Para ello escogeremos otros momentos, pero no se debe permitir que sea una condición sine qua non para sentarse a comer.Cualquier entretenimiento exterior distrae al niño y relega lo que es verdaderamente importante a un segundo plano. Eso sí, podemos jugar con ellos a adivinar los colores del plato o a contar cuantos trozos les queda para acabar de comer. Podemos contar una historia o un cuento, pero mejor sin aparatos electrónicos de por medio.

HAZLO ATRACTIVO

Los niños crecen y aprenden jugando, porque el juego les divierte.También cuando comen, los colores, las formas y las texturas son importantes.Quizá un plato que solo lleve un filete de pollo no les llame la atención y lo rechacen. Pero si al mismo plato le ponemos unos trozos de tomate y unos cuantos guisantes, le hemos añadido dos colores muy vistosos para que la comida sea más atractiva para el pequeño.

BUSCA ALTERNATIVAS

No hay que agobiarse si hemos intentado varias veces que el niño coma un nuevo alimento y lo rechaza. Quizá no le guste, pero puedes probar con otro que le proporcione los mismos nutrientes. Por ejemplo, si no le gusta el emperador, prueba a darle merluza u otro tipo de pescado para que le proporcione las proteínas que necesita. O si no quiere comer yogur, puedes sustituirlo por queso o nueces que también tienen calcio.

Además, si mezclas ingredientes que no le gusten mucho con otros que le encanten, estas creando una asociación positiva y acabará queriendo el ingrediente que antes no le acababa de convencer.

La clave está en mantener una dieta equilibrada. Que tenga todos los nutrientes necesarios (proteínas, hidratos de carbono, frutas, vitaminas, minerales y, en menor cantidad, grasas) pero sin agobiarse porque algún alimento no le guste. Nunca debemos forzarle a comer, sino lo aborrecerá y lo asociará con un mal momento del día.

No hay que agobiarse si hemos intentado varias veces que el niño coma un nuevo alimento y lo rechaza. ¡Con un poco de creatividad puedes convertirte en el mejor chef para tus hijos!

LAS MANOS SON IMPORTANTES

Cuando empiezan a comer, los niños quieren tocar la comida con las manos y, muchas veces, los padres les prohibimos que lo hagan. Son pequeños y no entienden el porqué. Su dedo pulgar e índice les sirve de pinza para poder coger, escoger y llevarse a la boca cualquier alimento sólido. Así que al principio hay que dejarles que utilicen su ‘pinza’. De esta manera, conocerán nuevas texturas y formas. Y poco a poco, según pasen los días iremos introduciendo la cuchara y el tenedor. 

COCINA CON ELLOS

Cuando son un poco más mayores, si cocinas con ellos o les dejas que te ayuden a sujetar cualquier utensilio o alimento, o incluso a poner la mesa, están aprendiendo pautas de alimentación de una forma divertirá y casi sin darse cuenta. Educar en la buena alimentación es muy importante para que crezcan sanos y felices, y esta es una buena forma de que aprendan a valorar los alimentos y la importancia de comer correctamente. Además, lo que aprendan de pequeños les servirá para siempre.