Los 10 mariscos imprescindibles para la próxima Navidad

El marisco es, sin duda, el rey de la Navidad y no suele faltar en los eventos familiares. Langostinos, cigalas, gambas o carabineros están al alcance de todos los bolsillos. Así que, si estás pensando ya en el menú navideño, ¡apunta!

A examen

30 octubre 2018

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Para hablar de mariscos, podemos hacer dos distinciones: crustáceos, que son aquellos que llevan caparazón, como las gambas o los cangrejos; y moluscos, que siempre están recubiertos por dos conchas, como las almejas o los mejillones. Aunque podemos encontrarlos durante casi todo el año, no hay mesa que se precie en Navidad sin un poco de marisco.


Carabinero de lonja

Su intenso color rojo y gran tamaño lo hacen un auténtico espectáculo para la vista, además de para el paladar. El carabinero es uno de los crustáceos que más suelen consumirse en nuestro país, tanto por su sabor, como por la calidad de su carne. Aunque, normalmente, mide entre 10 y 20 centímetros, puede llegar a alcanzar los 30.

Suele prepararse a la plancha con un poco de sal, pero su potente sabor lo convierte también en un ingrediente muy preciado para arroces, sopas o cremas, dándoles un toque especial. Y como colofón final, sin duda, el mejor de los sabores que tiene el carabinero se encuentra en el jugo de su cabeza.


Gamba roja

Con un tamaño entre los 10 y los 18 centímetros, es el crustáceo más utilizado en la zona de Levante para preparar arroces o a la plancha. Como el resto de crustáceos, su sabor más potente se encuentra en la cabeza.


Cigala de costa

Caracterizada por su color rosáceo, carne prieta y caparazón duro, la cigala es uno de los productos de mayor tradición gastronómica en nuestro país. Su tamaño oscila entre los 15 y los 25 centímetros y suele prepararse a la plancha con un poco de sal.



Langostino

Es uno de los crustáceos más demandados y podemos encontrarlo alrededor de las costas atlánticas y mediterránea, aunque también es uno de los mariscos que suele criarse en acuicultura. Su color es blanquecino y su carne es firme, fina y sabrosa.


Cangrejo

Suele consumirse cocido y de él se comen las patas, las bocas (pinzas) y el interior del cuerpo central. La carne es delicada y exquisita, pero necesitaremos los utensilios adecuados para romper su dura cáscara y extraer su carne.

 

Centollo

Para muchos considerado el marisco rey, el centollo se caracteriza por su intenso sabor y por la textura de su carne. Su cuerpo redondo y su caparazón espinoso lo hacen inconfundible. En el País Vasco se le conoce como changurro y elaboran una receta desmenuzando su carne, mezclándola con cebolla, tomate y brandy y gratinándola luego en el propio caparazón.


Almeja

Lo ideal al comprar este tipo de molusco, es que esté vivo, aunque también se puede encontrar congelado. Es muy versátil en la cocina y podemos prepararlas solas, con una rica salsa marinera, o acompañar a otro tipo de platos, como guisos o calderetas.



Ostra

Se trata de un tipo de marisco con la concha redondeada y desigual. En España tenemos grandes zonas de producción de ostras, como son Galicia y la costa mediterránea, y están cada vez más de moda. Para muchos se trata de uno de los mejores manjares que da el mar. Se suelen comer crudas con un poquito de limón escurrido y acompañadas con una copa de cava o vino blanco fresquito.


Bogavante

Es uno de los crustáceos con más fama y puede alcanzar precios bastante elevados. Al contrario de lo que mucha gente piensa, generalmente suele ser más pequeño que la langosta, aunque su sabor es más intenso. Su parte más preciada es la cabeza, donde encontramos el coral y una sabrosa carne rojiza, que mezcla una parte cremosa con una un poco más crujiente.


Langosta

Se diferencia del bogavante porque carece de las grandes pinzas delanteras que éste tiene, como buen cazador de mar. Su sabor es más suave, pero igual de sabroso. El tamaño también es más grande que el bogavante.


¿Y en la cocina?

Todos estos mariscos pueden servirse cocidos, a la plancha o como parte de recetas más elaboradas. Su consumo como plato único, en el caso de los crustáceos, es posible gracias a que son mariscos con un sabor muy intenso y característico. Además, algunos de ellos, como las gambas, son muy útiles por su versatilidad: pueden cocerse, guisarse, freírse o a la plancha.


El único ‘pero’ que tienen es su aporte en colesterol, pues algunos crustáceos contienen niveles poco recomendables para una dieta baja en colesterol, tampoco es recomendable en personas con hiperuricemia o gota, ya que poseen purinas que se transforman en ácido úrico. Sin embargo, y al contrario de lo que se suele creer, no es así con los moluscos de concha.