Temporada de sardinas, ¿cuándo es?

La sardina es un tipo de pescado azul muy consumido en nuestro país por sus múltiples propiedades y su precio asequible. Su nombre proviene de las costas de Sardina, la actual Isla de Cerdeña, ya que en la antigüedad era un pescado muy abundante en sus aguas. Se las conoce como parrocha o parrotxa en Asturias y País Vasco, sardiña en Galicia o panocha en Andalucía. Se suele comercializar, sobre todo, en fresco y en conserva.

Los frescos

29 junio 2016

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La sardina puede vivir hasta los diez años, si bien, alcanzan la madurez sexual, en verano, al año de vida. La talla máxima es de unos 25 cm, la talla común entre 15 y 20 cm con dos o tres años de edad y la talla mínima permitida para su captura es de 11 cm. Se alimentan, básicamente, de plancton y de huevos o peces en estado larvario.  La sardina forma grandes bancos de peces (llamados cardúmenes) que se mueven al unísono y que pueden alcanzar grandes dimensiones. Se organizan así como forma de defensa. Además, estos cardúmenes buscan siempre aguas cálidas y de alta salinidad.

CONSUMO

Se trata de un pescado muy perecedero y hasta que no se empezó a conservar en salazón o en frío, solo se consumía en los pueblos de la costa. En los pueblos del interior se consumía desecado y salado o ahumado.

España es el tercer país europeo más consumidor de pescado, con unos 42 kilos por persona y año, lo que representa el doble de la media de la Unión Europea. Justo por delante se sitúan Portugal, con 56 kilos por persona y Lituania, con 43 kilos per cápita.

La sardina que consumidos es, mayoritariamente, del Mediterráneo, capturada el mismo día.

TEMPORADA

Aunque se puede encontrar todo el año, las estaciones cálidas son la mejor época para la pesca de las sardinas (de mayo a octubre), puesto que es cuando las aguas superficiales son más cálidas, el plancton es más abundante y la sardina se sobrealimenta, engordando y acumulando gran cantidad de grasa, que acentúa su sabor y aroma. Son típicas las ‘sardinadas’ de muchos pueblos costeros de la geografía española, desde Galicia y toda la zona del Cantábrico, hasta las espetadas (insertadas en un palo) de costas malagueñas.


PROPIEDADES NUTRICIONALES

En cuanto a sus valores nutricionales, su contenido en lípidos (aceites) varía mucho según la época de captura. El aporte de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 que nos aporta una ración casi cubre el 100% de la cantidad diaria recomendada.

Respecto a los minerales, destaca su contenido en fósforo y, como pasa con el Omega 3, una ración de sardinas cubre la cantidad diaria recomendada. También es importante su contenido en selenio, yodo y magnesio.

Entre las vitaminas se encuentran algunas del grupo B como la B12, B6, niacina.
Las sardinas también nos aportan vitaminas liposolubles, como la vitamina E y D, que favorece la absorción de calcio y su fijación al hueso y regula el nivel de calcio en la sangre.

Es aconsejable consumir pescado azul 2-3 veces por semana ya que es un factor protector contra las enfermedades cardiovasculares.

La cantidad de grasa de la sardina varía en función de la época de captura y del momento de su ciclo biológico.

Según la Sociedad Española del Corazón, “este pescado es muy beneficioso para la salud cardiovascular porque tiene gran cantidad de agua, no tiene féculas ni azúcares ni hidratos de carbono, cuenta con un 20% de proteínas de buena calidad, muy pocas grasas saturadas y, sobre todo, ácidos grasos Omega-3, que son los mayores aliados del corazón”.

Los ácidos grasos Omega 3 juegan un papel fundamental en el organismo, ya que son los encargados de estabilizar el metabolismo de las grasas, gracias a que disminuyen el nivel de colesterol LDL (conocido como colesterol “malo”) e incrementan los niveles de colesterol HDL (el “bueno”). Esto es crucial en nuestra salud cardiovascular porque ayuda a reducir las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, las personas que sufran de hiperuricemia o gota no deberían tomar sardina, ya que es rica en purinas que, al ser metabolizadas en nuestro organismo, se transforman en ácido úrico.

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Tiene múltiples aplicaciones culinarias, ya que se pueden preparar a la parrilla, fritas, en vinagreta, en escabeche, etc. El único inconveniente que pueden tener es el fuerte olor a pescado que desprenden que podemos evitar si se envuelven en papel de aluminio antes de hornearlas.

Te proponemos diferentes recetas que puedes disfrutar con unas deliciosas sardinas:

Ensalada morada (lechuga, lombarda y sardinas)

Sardinas al horno

Espeto de sardinas

Sardinas a la plancha