Carne de cerdo, baja en calorías y llena de propiedades

La carne de cerdo es una de las más consumidas en el mundo y una de las más aprovechadas, ya que como se suele decir, ‘Del cerdo hasta los andares’. La OMS (Organización Mundial de la Salud) la clasifica como carne blanca con lo cual, en comparación con la roja, contiene menos hierro, es de más fácil digestión y grasas saturadas.

Los frescos

1 abril 2019

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La carne porcina es muy completa y a la vez muy apreciada por su gran variedad de cortes (chuleta, costilla, lomo, solomillo…) y modos de preparación (curado, ahumado, asado, embutidos, salazón…).



 Preparación de la carne según la pieza

Manitas: Son las patas del cerdo. Se hacen capeadas, guisadas, a la vinagreta o simplemente cocidas.
Costillas: Se preparan guisadas o a la plancha. Se suelen cortar en porciones individuales.
Lomo: Se puede cocinar al horno, frito, cocido o empanado en pequeños filetes.
Espaldilla: Se prepara en tacos y es la pieza perfecta para preparar guisos.
Cabeza de lomo: Se prepara en trozos pequeños que pueden cocerse, freírse o guisarse.

Valor nutricional

La cantidad de minerales de la carne de cerdo en las partes magras es muy significativa, 100 gramos contienen: 12% de hierro, 15% de potasio, 4% de magnesio y 16% de zinc. Además, es rica en vitamina B1 y en ácidos grasos insaturados, aunque la cantidad de grasa es el componente más variable porque depende de la especie, raza, sexo, edad, corte de la carne, pieza que se consuma y de la alimentación que ha tenido el animal a lo largo de su vida.


Beneficios de la carne de cerdo

Es una excelente fuente de proteínas, fundamentales en numerosas funciones del organismo, entre ellas el crecimiento, por lo que es muy recomendable en las dietas de los niños.

Es generalmente una carne magra, siempre que evitemos el añadido de grasas en la cocción (mantequillas, fritos…).

Consejos de compra, conservación y preparación

• A la hora de escoger la pieza de cerdo debemos tener en cuenta que la parte trasera se considera la de mayor calidad, mientras que la delantera contiene más colágeno, por lo que es más gelatinosa.

Una vez en casa la carne debe conservarse en el frigorífico entre 3 y 5 días y en el congelador un máximo de 4 meses las piezas grandes y 2 meses las pequeñas.

Se debe tener en cuenta que cuanto más pequeño es el corte más rápido se estropea la carne, por lo que la carne picada conviene consumirla el mismo día de la compra o al siguiente.

Se recomienda consultar a los profesionales de la carnicería sobre los diferentes cortes y el mejor tipo de preparación de los mismos, para obtener el mejor resultado.


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