¿El tomate es una fruta?

El tomate es uno de los productos vegetales más populares y consumidos en la dieta mediterránea. Nuestro colorido protagonista se asocia con el verano, los refrescantes gazpachos, las ensaladas y como base de todo tipo de tostas. Entonces, ¿por qué preguntamos si es una fruta?

Los frescos

3 agosto 2018

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Para la mayor parte de la población, el tomate no es una fruta sino una hortaliza, y como tal se identifica en la sección de verdulería de las superficies comerciales. Pero desde el punto de vista de la botánica, el tomate no es una verdura, es una fruta.

Los frutos de la tomatera pertenecen a las solanáceas, una familia de plantas herbáceas que tiene unos 98 géneros y unas 2700 especies, pero ¡cuidado! además de los riquísimos tomates, incluyen especies tóxicas como la mandrágora.

Solanum lycopersicum es el nombre científico que designa el tomate, su origen se encuentra en Centro y Sudamérica y su uso como alimento se dio por primera vez, hace 2500 años, en México. Allí los indígenas le llamaron tomatl, y tiempo después, jitomate. Con el descubrimiento de América el tomate cruza el Atlántico y llega a nuestros recetarios junto a otros productos esenciales como las patatas, el calabacín y el maíz.


El tomate, ¿fruta o verdura?

La pregunta sobre si el tomate es una fruta o una verdura es bien conocida. Este antiguo debate se inicia porque la definición alimentaria y la botánica no siempre coinciden, como en el caso del tema que nos ocupa. Para los científicos, el tomate es claramente un fruto, puesto que se desarrolla a partir de una flor polinizada y con su carne protege las diminutas semillas de su interior. Esta explicación se aplica también a otros alimentos como el calabacín, el pimiento o la calabaza. Ahora bien, el sector alimentario disiente sobre la consideración del tomate como fruta. Las directrices de su clasificación sitúan el tomate dentro de la categoría de vegetales -verduras y hortalizas-. Esto se debe a que en el siglo XIX una sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó con rotundidad que el tomate era un vegetal.


Así empezó -legalmente- el debate

En el año 1886 un barco con un gran cargamento de tomates importados atracó en el puerto de Nueva York. Hacía poco que se había aprobado una ley que gravaba con impuestos las hortalizas importadas, pero dicho arancel no se aplicaba a las frutas. Las compañías que trabajaban con este género defendían que estaban exentas de pagar el impuesto, ya que el tomate era una fruta. Para argumentarlo, acudieron a biólogos y enciclopedias que demostraban que el tomate, efectivamente, estaba clasificado como fruta.

El gobierno por su parte, alegó que este producto no se consumía como postre, ya que era un ingrediente servido en ensaladas, salsas o como guarnición, por lo tanto era una hortaliza y a los importadores no les quedaba otra que hacer frente a las obligaciones tributarias.


Características del producto

Este producto ofrece una amplia gama de variedades, permitiendo su uso en multitud de posibilidades culinarias, así como en ensaladas, gazpachos, zumos, fritura de tomate etc. El valor nutricional del tomate es también un interesante tema, este fruto o vegetal contiene poquísimas calorías, carotenoides con poder antioxidante, potasio, vitaminas A y C y licopenos, los responsables del color rojo.