El bello y ‘sabroso’ interior de Castellón

Las comarcas castellonenses de El Ports y El Maestrat invitan a disfrutar de la tranquilidad y la calidez de sus pueblos, a recorrer sus bosques salpicados de peñas y barrancos y a conocer la rica gastronomía de la zona; que tiene en los quesos, la trufa y las setas sus ingredientes principales.

Viajar con gusto

23 septiembre 2019

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El bello y ‘sabroso’ interior de Castellón


Morella es la población más conocida de la zona. Sus dieciséis torres, 6 portales y cerca de 2 kilómetros de muralla crean un ‘skyline’ único que, coronado por su imponente castillo, le otorgan merecidas distinciones histórico- artísticas.


Además de los pueblos cercanos de Forcall, Cinctorres, Olocau del Rey o Zorita del Maestrazgo, todos en la comarca de Els Ports, y todos con atractivos históricos y culturales, merece la pena incluir en el circuito otras localidades pintorescas de la vecina comarca de El Maestrat. 

Custodiado por una enorme muela de piedra se alza Ares del Maestrat y a pocos kilómetros se encuentra la peculiar Villafranca del Cid. También muy cerca, aunque ya en la provincia de Teruel, son recomendables Iglesuela y Cantavieja.

Gastronomía

La gastronomía local es un atractivo más a tener muy en cuenta en esta escapada. Una cocina tradicional de origen medieval, transmitida de generación en generación, y basada en los productos de la tierra. De hecho, en temporada no hay plato en el que la trufa negra o las setas no dejen su particular aroma.

Menú típico

Aperitivo

En un menú típico del interior castellonense no podrían faltar unos buenos entrantes. En este aperitivo tienen que estar presentes embutidos tradicionales, deliciosos quesos artesanos de oveja y cabra, - no muy lejos queda la localidad de Tronchón que da nombre a esta variedad-, patés caseros o unas croquetas morellanas.



Plato Fuerte
Para reponer fuerzas y entrar en calor, el plato principal sería con carne: caldo con pilotes, costillas de cabritillo rebozadas, ternera al horno, a la piedra o guisada… También es muy típica la carne de caza: jabalí, corzo, ciervo, gamo, conejo, liebre o perdiz. Se prepara habitualmente en escabeche, estofada, o a la brasa, y se acompañan con setas de temporada.


Postre

El final dulce llega en forma de flaó, una pasta dulce rellena de requesón y almendras, de la que los turistas quedan enamorados al primer bocado. Si preferimos un postre más clásico, y seguir con ‘recetas’ de cuchara, la elección pasa por la cuajada tradicional que se prepara en estas tierras.