Trucos para recuperarse tras los excesos navideños

Los excesos de la Navidad se traducen no solo en un aumento de peso, sino también en alteraciones digestivas que pueden acabar arruinándonos las fiestas. Es importante aprender a equilibrar nuestro organismo tras las navidades. Algunos alimentos pueden ayudarnos.  

Salud y BELLEZA

9 enero 2017

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La Navidad es época de celebración y reencuentros con familiares, pero también son días de comer y beber hasta empacharnos. Sin embargo, esta situación puede tener solución si te lo propones:

Acabar el año a gusto con tu cuerpo es más sencillo de lo que imaginas. Sigue estos consejos y te convencerás de que las navidades no son sinónimo de hinchazón y dolor de estómago. La clave está en cuidar algunos detalles de tus hábitos de vida y alimentación.


TRAS LAS FIESTAS DEVUELVE EL EQUILIBRIO A TU PH

Con las ‘comilonas’ navideñas nuestro organismo sufre un desequilibrio del pH por el aumento de ácido en la sangre provocado por el exceso de proteínas y grasas. El organismo trata de neutralizar el ácido y devolver a la sangre los niveles de pH adecuados y, para ello, ‘roba’ los nutrientes a otros órganos vitales. Cuando esto ocurre, nuestro cuerpo se debilita porque necesita más nutrientes. Es por eso que nos sentimos cansados y tenemos problemas digestivos.

Desintoxicar nuestro cuerpo después de Navidad es esencial. Para ello recurrimos a  los alimentos alcalinos o básicos, es decir, aquellos que no son ácidos y contienen minerales como el calcio, el magnesio y el potasio, esenciales para devolver el equilibrio al pH de la sangre. 



Entre los alimentos más alcalinos encontramos:

• Hortalizas de hoja verde (lechuga, espinacas, acelgas): son fuertes antioxidantes y además contienen vitamina A que refuerza el sistema inmunológico, Vitamina C y Calcio.

 Limón: un vaso de agua con limón en ayunas nos ayuda a eliminar las toxinas acumuladas durante la noche y, si el agua está tibia, es un fuerte combatiente del estreñimiento. Pese a su sabor ácido, el limón tiene un efecto alcalino en nuestro cuerpo.

• Jengibre: es el mejor aliado para los vómitos y las náuseas. Ayuda al metabolismo a hacer la digestión y a quitar el malestar estomacal. Se puede tomar en infusión o en polvo para la cocina (caldos, purés…). Además es fuente de magnesio que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.

• Papaya: es rica en fibra y ayuda al tránsito intestinal. La podemos comer de varias formas: en ensalada, macedonia, zumo natural…

 Aguacate: tiene un valor nutritivo muy alto (ácido fólico, potasio, ácido oleico, fibra, vitamina A, C, E…).

• Té verde: es un fuerte antioxidante. Además ayuda a cuidar la línea y es un buen aliado del sistema digestivo, puesto que reduce los gases y el estreñimiento.

 Brócoli: Es uno de los alimentos con más Vitamina C, con alto poder antioxidante y rico en fibra y ácido fólico.

• Alcachofas: Son diuréticas, depurativas y saciantes así como fuente de potasio y fibra. En la cocina ofrecen una gran versatilidad ya que puedes incluirlas en tus arroces, cocinarlas a la plancha e incluirlas en tus tortillas e infusiones.

• Apio y pepino: El apio es un alimento muy saludable con un bajo valor energético y el pepino es una de las hortalizas más ricas en agua por lo que también proporciona muy pocas calorías. Ambos pueden consumirse en crudo.

 Bimi: Excelente verdura para incorporar en dietas poco calóricas. Destaca por su sabor dulce y suave. Es rico en vitamina C y fibra.

 Kale y Pak Choi: Pertenecen a la familia de las coles por lo que son fuente de fibra. El kale es considerado un superalimento mientras que el pak choi tiene muy pocas calorías y es especialmente agradecido en salteados rápidos, al wok o cocido al vapor.

SABÍAS QUE...

Los expertos no recomiendan hacer dietas drásticas después de Navidad. Es preferible volver a la dieta habitual para que nuestro metabolismo no sufra cambios bruscos y se quede sin energía.

NO OLVIDES QUE...

• Hacer ejercicio. Aunque tengamos días de descanso, nuestro cuerpo necesita movimiento para contrarrestar los excesos.

• Acostarte más tarde de lo habitual si has cenado mucho. De esta forma, tu cuerpo tendrá el tiempo suficiente para hacer la digestión, que será más pesada de lo habitual.

• Realizar las 5 comidas diarias. Para mantener tu metabolismo activo y evitar llegar a las comidas con ansiedad.

• Hacer un menú equilibrado. Acompaña los platos que contengan proteínas y grasas con verduras y hortalizas.

• Cocina solo las raciones necesarias. Calcula las raciones y así, ni te sobrará ni te pasarás.