La creciente moda hacia una alimentación saludable basada en la ingesta de alimentos no modificados o procesados a un nivel muy bajo, más conocida como “Real Food” o comida real, crece en las redes sociales a pasos agigantados. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este concepto?

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1 mayo 2019

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El concepto de comida real, o comida de verdad, no es nuevo. Este movimiento busca potenciar una alimentación como la de antaño, en la que se utilizaban ingredientes saludables y ricos en nutrientes. Su principal “enemigo”, los alimentos ultraprocesados.

Real food vs alimentos procesados

La comida real engloba a todos aquellos alimentos que no han sido modificados, o lo han sido en un nivel muy bajo. Se trata de alimentos, principalmente frescos, que deberían consumirse casi a diario. Entre ellos: frutas, verduras, legumbres, carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos y cereales integrales. Y también los conocidos como “superalimentos” y todo tipo de hierbas y especias.

Por su parte, los alimentos ultraprocesados, han sido altamente modificados, a la vez que se les han añadido muchos aditivos. En general, son productos ricos en azúcares, grasas saturadas y sal. Además, contienen un alto grado de aditivos, responsables de esos sabores tan atrayentes y que nos invitan a repetir. Formarían parte de este grupo, bollería industrial, salsas, precocinados, refrescos y bebidas energética o cereales refinados.

¿Esto significa que tenemos que desterrar este tipo de alimentos totalmente de nuestra dieta? Pues, como se suele decir, todo con moderación se puede consumir, siguiendo siempre buenos hábitos alimenticios.

Objetores de conciencia de las redes

Las advertencias de Palihapitiya no son las únicas y se suman a las de otros altos ejecutivos de dicha red social, como las de Sean Parker, uno de sus primeros directivos, que reconoce haberse hecho ‘objetor de conciencia’ de las redes sociales. Parker afirma que “Facebook y otras redes sociales, explotan una vulnerabilidad en psicología humana al crear un ciclo de retroalimentación de validación social”.

También, el exgerente de producto de la empresa, Antonio García-Martínez, asegura que “Facebook miente acerca de su capacidad para influir en las personas en función de los datos que recaba sobre ellos”.

¿Y qué hay de los procesados “buenos”?

Se trata de alimentos naturales que se han procesado mínimamente sin afectar a la calidad de sus nutrientes ni a sus propiedades naturales. En algunos casos, esa práctica resulta incluso beneficiosa.



Conservas de alimentos

Son una buena alternativa y nos pueden ser muy útiles en un momento dado. Por ejemplo, las legumbres, que a diferencia de las secas no tenemos que remojar ni cocinar, o los pescados en lata, como el atún, que ya se nos ofrecen listos para usar. También son buenas opciones las verduras en aceite o al natural y los encurtidos en vinagre.

Son básicamente la misma versión que podemos obtener en casa, elaborando conservas caseras, pero tienen una vida útil de mayor duración y nos evitan la cocción de los alimentos, siendo por ello de ayuda para comer más sano.

Frutas y verduras congeladas

Nos ahorran tiempo, permitiéndonos descongelar y usar de forma muy rápida, incluso en muchos casos no hace falta ni descongelar.

Además, este tipo de alimentos puede tener incluso más nutrientes que si los tenemos refrigerados por un largo tiempo, ya que una vez congelados la maduración y exposición a la luz solar, el oxígeno y otros factores que hacen perder nutrientes, se paralizan. 

Lácteos pasteurizados

La pasteurización reduce al mínimo los microorganismos patógenos y, por supuesto, el proceso de UHT (ultrapasteurización) que es uno de los más usados en España.

Por tanto, la leche pasteurizada, entera o desnatada, el yogur natural sin azúcar añadido, o el queso fresco, son buenas fuentes de nutrientes y mucho más seguros para el organismo que los que podemos obtener si los preparamos en casa.

Alimentos deshidratados

El proceso de deshidratación alarga la vida útil de los alimentos, concentrando a la vez sus nutrientes y venciendo la estacionalidad, como es el caso de las setas, las algas, las frutas o las hierbas deshidratadas, entre otros. Todos ellos ayudan a resolver una comida en poco tiempo y de forma segura debido a que al eliminar el agua también se reducen las probabilidades de que estos posean microorganismos perjudiciales para el organismo.

Mariscos y pescados congelados

Aunque siempre preferimos estos productos frescos, podemos conservar mucho mejor los nutrientes y la calidad de pescados y mariscos en el congelador, al igual que ocurre con los vegetales y frutas congelados. Además, su precio siempre es más competitivo que el producto fresco, contribuyendo también a incrementar el consumo de pescado.